Curso Internacional de Guardaparques en Colorado: Un salto directo del paraiso natural al megadesarrollo

Por Freddy Villalva, el guardaparque responsable del Centro de Crianza Fausto Llerena en la isla Santa Cruz.

Hace 14 años emigré a Galápagos y casi enseguida empecé mi carrera como guardaparque del Parque Nacional Galápagos. Desde entonces he tenido el privilegio de ser parte del equipo de guardaparques que día a día trabajamos para garantizar la conservación de Galápagos a largo plazo. Desde hace casi dos años cuando Don Fausto Llerena se jubiló, me fue entregada la responsabilidad de manejar el Centro de Crianza Fausto Llerena en la isla Santa Cruz, lo cual es un orgullo pero también una responsabilidad muy grande, para la cual constantemente debo buscar seguir preparándome.

Desde que inicié mi carrera como guardaparque, tuve la ilusión no solo de capacitarme localmente sino de en algún momento poder participar en un curso de capacitación en el extranjero, lo cual intenté hacerlo en varias ocasiones anteriores pero por diferentes razones ninguna se pudo concretar. Jamás me di por vencido y es así que en octubre del 2015 hice una aplicación para participar en el Curso Internacional de Guardaparques que se llevaría a cabo en el mes de mayo del 2016 en la Universidad Estatal de Colorado. Mi emoción fue grande; solo quedaba conseguir los fondos necesarios. 

Ventajosmente recibí aporte de varias ONGs, incluyendo Galapagos Conservancy,  y es así como el 19 de mayo emprendí junto con dos compañeros el viaje hacia los Estados Unidos. Fue mi primer viaje fuera del Ecuador y fue muy largo, pues tardé dos días completos hasta llegar al destino final que era la ciudad de Denver. Ahí tuve mi primera y dura impresión al desembarcar en un aeropuerto tan grande y confuso (por lo menos para mí) pues hasta debimos tomar un tren para llegar al sitio donde debíamos reclamar nuestro equipaje. Una vez superado todo esto, pudimos trasladarnos a Estes Park, un lugar rodeado de muchos bosques de pino y de montañas llenas de nieve. Durante el viaje pudimos ver en la carretera venados y alces, lo cual lo hacía un lugar increíble para mí.

Permanecimos 5 días en Estes Park, participando en el Congreso Internacional de Guardaparques, donde  tuvimos la oportunidad de compartir experiencias personales y laborales con 365 compañeros guardaparques de 63 países diferentes, lo cual nos permitió enriquecer nuestros conocimientos, y también compartir las problemáticas que existían en cada uno de ellos. Fueron 5 días en los que pude conocer diferentes costumbres, idiomas, culturas y hasta razas, pero todos con un solo fin que es luchar por la conservación. El idioma en ciertos momentos fue un obstáculo para la comunicación, pero muchas veces con la ayuda de traductores y otras hasta con lenguaje de señas nos hacíamos entender.

Una vez terminado el congreso fue hora de trasladarnos hacia Fort Collins donde se desarrolló el Curso Internacional de Guardaparques, en el que participamos 30 guardaparques de Latinoamérica. Al día siguiente de la inauguración emprendimos un recorrido de aproximadamente 3000 kilómetros para visitar diferentes áreas protegidas como el Bosque Estatal de Colorado, el Monumento Nacional Dinosaurio, el Parque Nacional Grand Tetón y finalmente tras 7 días de recorrido llegamos al lugar que la mayoría de guardaparques soñamos conocer—el Parque Nacional Yellowstone.  

Durante el curso pude aprender muchas cosas, pero sobretodo vivir emociones indescriptibles tales como el poder ver en vivo paisajes y especies que solo conocía a través de documentales tales como venados, ciervos, manadas de bisontes, lobos, alces y el impresionante oso grizzly.  Eran imágenes que nos hacían olvidar el gran frio que teníamos que soportar, especialmente aquellos que proveníamos de climas cálidos.

Evidentemente, no solo la parte académica y el conocer lugares espectaculares hizo de esta experiencia inolvidable sino el enfrentarme a otra cultura y lo que significa permancer en un país al que llamamos desarrollado, en donde todo era nuevo para mi, desde lo costoso de la comida, hasta la infinidad de recursos con los que cuentan los guardaparques para desarrollar su trabajo. Además, encontramos algunos ejemplos de las cosas que no se deben hacer para el manejo de un área protegida.

Puedo decir que luego de esta experiencia mi concepción de muchas cosas cambió. Ahora sé que hay un mundo infinito más allá de mis amadas islas, el que a pesar de ser diferente también resulta impresionante, por ello digo que para mi fue literalmente como un segundo nacimiento, luego del cual estoy más convencido aún de que mi trabajo es importante para Galápagos y el mundo.

Freddy Villalva Sánchez, llegó a Galápagos hace 14 años desde la ciudad de Ambato, una ciudad a 120 kilómetros de Quito. Tiene 37 años de edad y durante los últimos 13 años se ha desempeñado como guardaparque del Parque Nacional. Ahora es el guardaparque responsable del Centro de Crianza Fausto Llerena en la isla Santa Cruz donde asegura el cuidado de más de mil doscientas tortugas gigantes. 

Villalva es un colaborador a largo plazo de la Iniciativa para la Restauración de las Tortugas Gigantes (GTRI, por sus siglas en inglés) de Galapagos Conservancy (GC). Participó en el taller, Restauración de las Tortugas Gigantes a través de Investigación y Manejo Integrados, en 2012, que proveyó la base para la GTRI, y en la revisión de los centros de crianza de tortugas gigantes del Parque Nacional Galápagos en 2014. Recientemente, GC apoyó su participación en el curso de guardaparques de Latino América realizado en la Universidad Estatal de Colorado. Este curso, ofrecido anualmente, fue iniciado en 1990 por Dr. Craig MacFarland, el primer presidente de la junta directiva de GC, en colaboración con Dr. George Wallace. A través de los años, varios guardaparques de Galápagos han participado.