Tesista en el paraiso de las Tortugas Gigantes e Iguanas Terrestres!

Por Carlos Cano (Carlink), un Ingeniero Ambiental ecuatoriano. 

Hace dos años tuve el placer de participar como voluntario para el Parque Nacional Galápagos (PNG) colaborando durante tres meses en el Centro de Crianza de Tortugas Gigantes en San Cristóbal. Durante ese tiempo había escuchado y leído varias anécdotas de los guardaparques en las diferentes expediciones de campo, las cuales parecía imposible vivirlas. Sin embargo, gracias a una Beca de la Organización de los Estados Americanos y el apoyo de Galapagos Conservancy tengo el privilegio de estar desarrollando mi proyecto de tesis de maestría con la Universidad Nacional de Costa Rica. Ahora, si puedo participar en expediciones de campo como las que realizamos a las islas Española y Santa Fe y vivir en primera persona esas historias las cuales en el pasado las veía como imposibles de experimentarlas. 

La expedición a la isla Española fue mi primera experiencia de campo en este paraíso. Se pasaron ciertas dificultades: caminar sobre rocas de lava cargando aproximadamente 35 kg y bajo un sol inclemente; el no tener agua para ducharse durante la expedición; el calor sofocante; el equivocarse de camino; el almorzar “gordito” (una mezcla entre leche en polvo, granola, avena, gelatina y agua)—plato muy popular entre los guardaparques y científicos en Galápagos; así como el acampar y dormir sobre piedras. Sin embargo, estas “dificultades” eran recompensadas al tener como vecinos por las noches a una pareja de búhos y en la madrugada escuchar el sonido peculiar del huaque y más aún al ver la fauna de la isla especialmente los albatros, cucuves y tortugas gigantes los cuales fueron motivo de la expedición y por supuesto de gran emoción.

En Santa Fe la experiencia fue diferente ya que teníamos más facilidades. ¡Nos bañábamos en el mar todos los días! Al llegar a la isla se realizó el desembarque de todos los equipos hacia la orilla con rezagos de marea alta, lo cual dificultaba y ponía a prueba la resistencia física de todos los integrantes de la expedición. A pesar que hubo golpes y hematomas, la carga más importante del viaje (5 tortugas juveniles) llegó en perfecto estado, las mismas que fueron liberadas posteriormente. El formar parte del equipo de liberación de estos ejemplares junto con voluntarios, científicos y guardaparques, causó en mí una gran satisfacción, ya que colaboré y cumplí una de mis metas trazadas en pro de la conservación de este patrimonio natural de la humanidad.

En uno de los recorridos por esta isla, presencié la interacción entre una iguana terrestre y una tortuga, las cuales se alimentaban bajo el mismo árbol de cactus hecho bastante curioso. Así mismo en uno de los descansos de medio día, cuando me disponía a comer el “gordito” sentado a la sombra me di cuenta que tenía como compañía varios pinzones y un gavilán, los cuales parecían vigilar todos mis movimientos, sin duda alguna uno de las mejores almuerzos en el campo.

Me siento afortunado de aportar con mi granito de arena a la implementación de la Iniciativa para la Restauración de las Tortugas Gigantes, pues mi proyecto ayudará a entender cual es la dieta de las tortugas (Chelonoidis hoodensis) liberadas en Santa Fe y de las iguanas terrestres (Conolophus pallidus) endémicas de la isla, además de establecer el nivel de competencia que existe entre estas dos especies a nivel de nicho trófico. Los resultados preliminares obtenidos a través del análisis de las excretas, demuestran por ejemplo que las tortugas consumen más especies de plantas que las iguanas. 

El compartir todo este tiempo y colaborar en la toma de datos en el campo, con personas expertas pero sobre todo dedicadas a conservar, han hecho que esta experiencia sea placentera,  de mucho aprendizaje, y definitivamente enriquecedora en todos los aspectos.

Carlos Cano (Carlink) es un Ingeniero Ambiental ecuatoriano. En el 2014 fue voluntario del Parque Nacional Galápagos y actualmente como tesista trabaja con la Giant Tortoise Restoration Initiative para el desarrollo de su tesis de Maestría en Conservación y Manejo de Vida Silvestre por la Universidad Nacional de Cosa Rica, gracias a una beca otorgada por la Organización de los Estados Americanos (OAS).