Equipo técnico enviado por la DPNG analiza estado de tortugas halladas en Perú

El guardaparque Freddy Villalva, responsable del Centro de Crianza de Tortugas Terrestres “Fausto Llerena” y el científico asesor de la Dirección del Parque Nacional Galápagos, Washington Tapia de Galapagos Conservancy, líder del proyecto “Iniciativa para la Restauración de las Tortugas Gigantes,” viajaron hasta la ciudad de Piura, Perú, para realizar una revisión física y la toma de muestras de sangre de las tortugas gigantes juveniles incautadas en el vecino país, en lo que sería el primer caso de tráfico de vida silvestre relacionado con esta especie, por lo menos en los últimos decadas.

Los funcionarios ecuatorianos, tras cumplir con todos los procedimientos establecidos por las autoridades peruanas y en compañía de miembros del Servicio Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) accedieron al grupo de 27 tortugas gigantes que permanecen en un zoológico privado de la ciudad de Piura, bajo condiciones ambientales satisfactorias.

El equipo técnico ecuatoriano, desde el punto de vista morfológico identificó a los quelonios como endémicos de Galápagos; además tomó muestras de sangre y heces para los exámenes de laboratorio y genéticos que permitan determinar a qué especie o especies de tortugas de las once que aún existen en el archipiélago pertenecen y su estado de salud.

“En la revisión física observamos que es posible que sean tortugas de varias especies y de varias edades, posiblemente entre los 3 y 5 años. Las tortugas están en un corral especialmente construido para ellas, cómodo, seguro, con sombra, atención veterinaria, alimento y agua; al momento de la inspección se mostraban muy activas,” dijo Washington Tapia.

La revisión de los técnicos confirmó que ninguna de las tortugas tenía microchip de identificación, por lo que resulta evidente que no son tortugas que en determinado momento fueran repatriadas a sus islas de origen desde los centros de reproducción y crianza en cautiverio de la autoridad ambiental en el archipiélago.

El Gobierno ecuatoriano está gestionando los permisos necesarios para exportar las muestras de sangre hacia la Universidad de Yale, en Estados Unidos, donde a través de análisis genéticos pueden determinar la especie o las especies a las que pertenecen. Los  análisis del estado de salud se están desarrollando en los laboratorios de la Universidad de las Fuerzas Armadas-ESPE, en Quito; de igual manera continúan los procesos legales ante este posible tráfico de especies protegidas.

El director del Parque Nacional Galápagos, Walter Bustos, enfatizó que “la autoridad ambiental no escatimará ningún tipo de esfuerzo para esclarecer este presunto caso de tráfico de fauna silvestre protegida y está brindando todo el soporte para que las investigaciones den con los responsables y se cumplan las sanciones correspondientes.”

Por el momento, los técnicos de la DPNG preparan la estrategia para cuando se deba realizar la repatriación de las tortugas, lo que se dará conforme el proceso legal establecido y las formalidades del caso avancen, considerando que por ahora son parte de una investigación penal. Este es el primer caso conocido de un posible tráfico de tortugas gigantes de Galápagos.