Curso Internacional de Manejo de Áreas Protegidas: Una experiencia que todos los que trabajamos en conservación deberíamos tener

Por Oscar Carvajal Mora del Parque Nacional Galápagos.

Hace muchos años escribí: “Algunos nacieron guardaparques, otros, en cambio con el pasar del tiempo nos hicimos guardaparques, siguiendo los senderos que los pioneros abrieron para que ahora podamos proteger las maravillas que tocamos con nuestras manos y casi, casi con nuestra alma”.

Cuando inicié como voluntario en la Fundación Charles Darwin hace 16 años en la isla Isabela, tuve la oportunidad de trabajar en el campo con los guardaparques monitoreando tortugas gigantes en varias zonas del sur de la isla. Sin duda fue una labor que me apasionó, y desde ese momento supe que quería ser guardaparque. Cerca de un año después, vería este sueño hecho realidad cuando ingresé al Parque Nacional Galápagos como Responsable del Área de Protección (ahora Departamento de Ecosistemas), iniciando con 12 guardaparques bajo mi responsabilidad.

Debido al interés por lo que no considero solo una carrera, sino un estilo de vida, dediqué mucho tiempo en el campo para conocer, más aún, la importancia de nuestro trabajo en Galápagos. Pero pienso que llegué más allá — logré entender el esfuerzo y el sacrificio que hacen los guardaparques de campo al desarrollar sus actividades en zonas remotas, a las que solo ellos (nosotros) pueden llegar y correr riesgos que solo los guardaparques pueden correr. 

Uno de mis objetivos primordiales dentro de la institución es mejorar la calidad del trabajo de la gente que está a mi cargo, y una de las mejores formas de hacerlo es prepararlos para que sean mejores profesionales y mejores personas, de forma que logren valorarse ellos mismos y valoren el trabajo que realizan, no solo para las islas, sino para el mundo, porque Galápagos solo es el reflejo de lo que sucede en el resto del planeta.

Con esto en mente, a lo largo de mis años como guardaparque, he desarrollado una serie de gestiones para lograr que la mayoría de los guardaparques de Isabela tengan la oportunidad de capacitarse en varios cursos a nivel local, nacional e internacional, lo cual ha ayudado a mejorar las capacidades tanto personales como institucionales. 

Como no podía ser de otra manera, también busqué prepararme y luego replicar lo aprendido tanto hacia las personas como el sitio donde trabajo. En esta ocasión, gracias a los aportes económicos de tres ONG´s, entre ellas Galapagos Conservancy, tuve la oportunidad de participar en el XXVII Curso Internacional de Áreas Protegidas que se dicta anualmente en la Universidad Estatal de Colorado en la cuidad de Fort Collins durante 31 días. 

La capacitación tuvo como eje principal las salidas de campo a varias áreas protegidas con diferentes categorías de manejo: Reserva Phantom Canyon (manejada por The Nature Conservancy), Área Protegida Municipal Soapstone Prairie, Parque Cultural Lee Martínez, Parque Nacional Montañas Rocallosas, Rawah Wilderness del Bosque Nacional Roosevelt, Refugio de Vida Silvestre Browns Park, Parque Estatal Río Yampa, Área Recreativa Nacional Flaming Gorge y Monumento Nacional Dinosaurio. Esto nos ayudó a comprender de una manera vivencial las formas de manejo en esta parte de Estados Unidos, además nos sirvió para analizar si es posible su aplicación en los países de los 24 participantes (10 países de Latinoamérica). Todo esto fue complementado con varias horas teóricas de clases, que aportaron a mejorar los conocimientos sobre la realidad de las áreas protegidas de América Latina. Las exposiciones fueron brindadas de manera magistral por los instructores, cuya experiencia en conservación es invaluable.

Sin embargo, pienso que lo que más marca a los participantes en el desarrollo del curso, es la convivencia y el intercambio de experiencias con el resto de compañeros e instructores. Indudablemente escuchar las problemáticas, tipos de manejo y proyectos de los diferentes sitios de trabajo en los países representados, contribuyó a que todos entendieran que cada país tiene situaciones muy parecidas en muchos aspectos en el ámbito ambiental, pero también hay circunstancias que marcan notables diferencias al momento de tratar los problemas que se presentan, principalmente dentro de las áreas protegidas.

Después de un mes de entrenamiento, queda el compromiso de continuar haciendo nuestro trabajo, no como lo veníamos haciendo, sino mejor (mucho mejor), porque hoy, más que nunca, más que siempre, sabemos que podemos hacer que las cosas mejoren cada día, porque sabemos que cada día debemos aprender algo nuevo, porque sabemos que cada día podemos ser, no solo mejores profesionales sino mejores personas. Que no es sencillo el sendero que debemos cruzar, es verdad, pero no se puede olvidar, que mientras más obstáculos hay en el camino, más legítima será la victoria.


Oscar Carvajal Mora es Licenciado en turismo, nació en Quito en 1978, llegó a Galápagos en el verano del 2001 y desde el 2003 trabaja como guardaparque del Parque Nacional Galápagos. Actualmente tiene 39 años y está a cargo del Departamento de Ecosistemas en la Unidad Técnica Isabela. Oscar ha sido un colaborador a largo plazo de la Iniciativa para la Restauración de las Tortugas Gigantes (GTRI por sus siglas en inglés). En el 2012 participó en el taller internacional “Restauración de la Tortuga Gigante a través de la Investigación y Gestión Integradas”, el cual sirvió de base para la creación de la GTRI; además ha colaborado en muchas de las expediciones de campo, entre ellas la liberación de tortugas en Pinta en el 2010 y el reciente censo de Tortugas en San Cristóbal en el 2016. 

Recientemente GC apoyó su participación en el curso de guardaparques de Latino América sobre manejo de áreas protegidas realizado en la Universidad Estatal de Colorado. Este curso, ofrecido anualmente, fue cofundado en 1990 por el Dr. Craig MacFarland, el primer presidente de la junta directiva de GC, en colaboración con Dr. George Wallace. A través de los años, varios guardaparques de Galápagos han participado.