Censo poblacional de las tortugas del Este de Santa Cruz: Parte 2

Por Jeffreys Málaga, guardeparque del Parque Nacional Galápagos

Si bien la mayor parte del área de vida actual de las tortugas del Este de Santa Cruz está en las áreas del Parque Nacional Galápagos, seguramente en el pasado las áreas conocidas como El Camote y El Cascajo, las cuales ahora son parte de la zona agropecuaria, también lo fueron. Por esta razón y porque con frecuencia se ve tortugas en áreas privadas, se realizó el censo de Chelonoidis donfaustoi también en la zona agropecuaria.

En las áreas privadas trabajamos en una combinación de campamentos y visitas diarias, cubriendo un centro poblado con una diversidad de fincas y otras propiedades más pequeñas. En esta zona se produce la mayor parte de los vegetales de ciclo corto que se consumen en la isla, se mantiene hatos ganaderos, e incluso hay una reserva turística privada, un lugar de turismo de aventura y hasta un hotel de lujo.

Nuestra vida en los campamentos en las fincas no era diferente a lo que tuvimos en las áreas del Parque. Cada mañana, nos levantábamos a las 4h30 AM y como hormigas, íbamos a preparar el desayuno. Con nuestros estómagos llenos, salíamos a buscar tortugas. Cada día, tuvimos que pasar por vegetación verde e impenetrable, donde se asociaban plantas rastreras con arbustos y árboles, muchos de ellos invasores como guayaba y mora. Pero con nuestros machetes bien afiliados y una curiosidad alta, seguimos el objetivo de localizar todas las tortugas que estuviesen en cada bloque de búsqueda. Ningún obstáculo podía detenernos.

Quizás lo peor fue la enorme cantidad de hormiga negra invasora (Solenopsis geminata), que en ciertas áreas era tan abundante que incluso estaba sobre la vegetación. Al cortarla con nuestros machetes, las hormigas caían a nuestros cuerpos e inmediatamente como es su comportamiento habitual, empezaban a picarnos. Esto solo nos impulsó a hacer el trabajo cada vez más y más rápido, pero siempre siguiendo el protocolo establecido para asegurar la calidad de los datos.

Debido a que no teníamos comunicación fluida con los otros grupos, diariamente a veces como broma y otras en serio nos preguntábamos cómo irán las cosas en los otros bloques? ¿Cuántas tortugas llevarán los otros grupos? y nos proponíamos capturar cuantas fuese posible. Aunque mi especialidad es la botánica, siempre he sido un guardaparque muy curioso. Por ello un día mientras observaba detenidamente a cada tortuga que capturamos, encontré tanto en su carapacho como en las patas características similares a las de la especie de la isla San Cristóbal (C. chathamensis) donde vivo. Luego del censo al revisar la publicación en la que se describió como especie a las tortugas del Este de Santa Cruz, encontré que precisamente sus ancestros fueron un grupo de tortugas que arribó desde San Cristóbal.

Por mi trabajo tengo la suerte de conocer casi todas las islas y ser testigo de muchos cambios en los ecosistemas. En este caso era la primera vez que trabajaba en la zona agropecuaria de Santa Cruz y me llamó mucho la atención ver una muy marcada diferencia entre las propiedades colindantes con el área protegida con otras propiedades privadas. Pues en aquellas cuyo uso es turístico, resultaba evidente el esfuerzo que hacen por mantener buenas condiciones para las tortugas. Sin embargo, también mantienen las pozas llenas, lo cual resulta contraproducente. En aquellas exclusivamente agrícolas, en cambio, se nota mucho trabajo para producir; pero sin duda la presencia de las tortugas debe ser vista como un problema, por eso tienen cercas que hacen imposible que ingresen. Finalmente, estaban aquellas propiedades que están abandonadas o con muy poca superficie trabajada, en donde hay presencia de tortugas. Estas áreas están invadidas de hormiga negra y una diversidad de plantas introducidas, especialmente mora, guayaba, sauco y tradescantia, convirtiéndose así en una fuente inagotable de dispersión de estas especies invasoras hacia las áreas de Parque. Una vez que las tortugas consumen estas plantas con sus miles de semillas, llevan estas semillas por toda su área de vida.

Cuando terminamos el censo, mi curiosidad por saber cuántas tortugas existen en la población de C. donfaustoi era muy grande. Nos reunimos todos en El Cascajo. Novarino Castillo muy gentilmente nos prestó su casa para hacer nuestro centro de operaciones y entre otras cosas hacer cuarentena y recopilar los datos obtenidos. Con nuestros formularios de campo llenos y GPS en mano nos ubicamos en torno a Wacho Tapia quien fue el líder del proyecto y en orden iba recibiendo de cada grupo los datos y descargando la información de los GPS a su computador.

Fue muy emocionante y satisfactorio a la vez, ver como cada grupo había recorrido en su totalidad su bloque de búsqueda, de forma que el mapa se llenó de líneas, una más intrincada que otra, ya que la dirección de los recorridos dependió de la densidad de la vegetación. Luego Wacho unió rápidamente los datos de los 12 grupos, para descubrir que habíamos logrado localizar, capturar y marcar con un microchip 403 tortugas. Un aspecto interesante fue que por lo menos el 30% de las tortugas adultas fueron encontradas en el límite entre la zona agropecuaria y el Parque Nacional. Lo que evidenciaba que debido a la extrema sequía que había en la zona baja y que la temporada de anidación estaba terminando, muchos machos y hembras estaban migrando hacia las zonas altas donde tienen alimento y agua.

Una vez más la misión fue cumplida y ya vendrán otros trabajos similares, los cuales los hacemos con responsabilidad y pasión — siempre recordando que Galápagos no es solo de los galapagueños ni de los ecuatorianos, sino que Galápagos le pertenece al mundo. Por lo tanto, debemos cuidarlo pues nos están mirando.