El descubrimiento más inesperado de mi vida: Una tortuga viva en la isla Fernandina

Por Wacho Tapia, Director del Programa de Restauración de Tortugas Gigantes en Galápagos.

Llevo exactamente 29 años involucrado en los trabajos de conservación de las tortugas gigantes de Galápagos y he sido participe de muchos eventos emocionantes, incluso de la descripción de una nueva especie. Pero es indescriptible la emoción que siento al haber sido parte, junto a Jeffreys Málaga, Eduardo Vilema, Roberto Ballesteros, Simón Villamar y un equipo de Animal Planet liderado por Forrest Galante, de quizás el hallazgo más importante del siglo, al encontrar una tortuga viva en la isla Fernandina. Antes de este descubrimiento, el único especimen de Chelonoidis phantasticus encontrado fue hace 112 años, y ahora pertenece a la colección de la Academía de Ciencias de California. Esta vez encontramos una hembra que probablemente tenga más de los 112 años.

Cuando en octubre del 2018 me contactaron de Animal Planet para plantearme la posibilidad de hacer un viaje a Fernandina para filmar un episodio de la serie “Extinto o Vivo”, mi primera reacción fue de interés. Hace cinco años atrás había estado intentado conseguir fondos para hacer una megaexpedición para buscar tortugas gigantes en toda la isla. Aunque les dijé de mi interés, les dejé claro que la posibilidad de encontrar una tortuga era casi cero.

Consiguieron los permisos y en febrero del 2019 vino un equipo de Animal Planet liderado por Forrest Galante para hacer una pequeña expedición de cinco días para filmar el documental, en base de una búsqueda real. Empezamos en el sitio donde Jeffreys Málaga, guardaparque del Parque Nacional Galápagos, y Patricia Jaramillo, investigadora de la Fundación Charles Darwin, encontraron un excremento de tortuga en el 2015.

Debo confesar que hasta ese hallazgo, yo al igual que todas las personas vivía convencido que las tortugas en Fernandina estaban extintas. Sin embargo, cuando Jeffreys, quien además de ser un guardaparque muy experto es parte de la Giant Tortoise Restoration Initiative, me aseguró que lo que él encontró eran heces de tortuga, me convencí de que por lo menos una tortuga viva debe estar en la isla. Por esa razón, desde Galapagos Conservancy hemos estado planificando una búsqueda exhaustiva en toda la isla, solo faltó el dinero. Esta es probablemente una de las expediciones científicas más difíciles de ejecutar en todo el mundo. Pues Fernandina es una isla grande, muy joven y más del 60% de su superficie está formada por campos de lava tipo a’a recientes y casi imposibles de caminar.

Para mi la visita a Fernandina con Forrest y su equipo de Animal Planet, más que el solo hecho de filmar un documental, era una oportunidad para realizar una visita exploratoria, para in-situ planificar lo que será la megaexpedición. Con el propósito de no generar falsas expectativas, les expliqué una vez más que no era muy optimista, que, aunque haya alguna tortuga, lo más probable es que no la encontremos. El viaje era corto y el equipo de búsqueda pequeño. Sin embargo, era una oportunidad que no la íbamos a desperdiciar.

Acampamos en un lugar cercano al sitio donde Jeffreys cuatro años antes había encontrado las heces. Durante dos días, buscamos exhaustivamente y encontramos huellas de una tortuga probablemente hembra y también heces antiguas, pero ninguna tortuga. Para el tercer día decidimos hacer la búsqueda en varios parches de vegetación que estaban hacia el Sur, rodeados de flujos de lava tipo AA.

Empezamos el día muy temprano. Buscamos en tres parches verdes sin encontrar más que iguanas terrestres. Entonces decidimos cruzar un enorme flujo de lava hasta llegar a un parche de vegetación que se veía a la distancia. A llegar allá, encontramos heces, y luego la

“cama” donde una tortuga había dormido la noche anterior. Hasta que mientras Forrest y su equipo filmaban esto, escuchamos el grito de Jeffreys, “Wacho - tortuga.” Sentí una emoción crecer en mi, con esperanza y excitación. Todos corrimos hacía el sitio y allá encontramos una tortuga hembra que estaba metida en un hueco entre las rocas y la vegetación. Fue un momento increible y todos sentimos una emoción indescriptible, pues era la primera tortuga viva encontrada en Fernandina en más de 100 años.

Con la autorización del Director del Parque Nacional Galápagos, trasladamos la tortuga al centro de crianza en Santa Cruz, donde estamos estudiando su dieta (a partir de las heces que colectamos en la isla y aquellas que obtuvimos en su corral) y su comportamiento. También hemos tomado muestras de sangre para realizar análisis genéticos.

Se trata de una tortuga hembra adulta, muy vieja, pero pequeña (casi 55 cm) que le gusta comer cactus y varias otras especies propias de Galápagos. Es muy activa en las mañanas y se encuentra muy saludable. Ahora estamos tratando de conseguir los permisos de Gobierno del Ecuador para exportar las muestras de sangre hasta la universidad de Yale para confirmar si con seguridad se trata de un ejemplar de Chelonoidis phantasticus.

Al encontrar esta tortuga, además de la emoción inmediata, sigo con mucha esperanza que, en otros lugares de la isla, similar al sitio donde hicimos la búsqueda, vamos a encontrar una o varias tortugas más. Espero volver pronto.