Protegiendo Galápagos de las hormigas invasivas: Mi trabajo con la ABG

Por Erika Guerrero, Agencia de Regulación y Control de la Biodiversidad y Cuarentena para Galápagos (ABG).

Soy una joven profesional que nació rodeada de la naturaleza de Galápagos. Crecí en la parte alta de la isla Santa Cruz, es por esto que desde pequeña me interesó el cuidado de la flora y fauna endémica del archipiélago. Mis estudios universitarios los realicé en Biología, siempre interesada en la conservación. Gracias a los conocimientos adquiridos sentí una fuerte inclinación hacia el estudio de los invertebrados, ya que son organismos fascinantes, capaces de adaptarse a cualquier medio para sobrevivir, aunque muchas veces pueden provocar serios daños en los lugares donde llegan a adaptarse. 

Mi interés por la entomología empezó con varios voluntariados que realicé en Santa Cruz, mi isla natal. Más tarde, empecé a trabajar en el laboratorio de entomología de la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG) en Puerto Ayora. Esta institución realiza actividades a favor de la conservación de los ecosistemas únicos que tienen las islas Galápagos y, formar parte de su equipo me ha permitido reforzar y ampliar mis conocimientos.

Una de mis principales actividades dentro de la ABG, es identificar invertebrados (hormigas) detectados en los diferentes monitoreos en las zonas urbanas y agrícolas de las cuatro islas pobladas y en los puntos de control en puertos y aeropuertos, tanto en Quito como en Guayaquil. El objetivo de este trabajo es ayudar en la actualización de la información existente. Las actividades de monitoreo contribuyen a detectar la presencia de nuevas especies, conocer el tamaño de la población y su distribución actual, y dar información para tomar medidas de control contra las especies que ocasionan mayores daños al medio natural, la producción agropecuaria y molestias a la población humana de Galápagos. En Quito y Guayaquil colaboro para determinar el riesgo de movilización de estas hormigas hacia las islas, un ejemplo de ello es la detección realizada de la hormiga argentina, la misma que es altamente invasora.

Considero que es importarte realizar constantemente tanto el monitoreo como la identificación de nuevas especies, ya que de esta forma podemos ejecutar acciones de prevención, o en el caso de que se dé una introducción tomar acciones de respuesta rápida para evitar el establecimiento y posterior dispersión y en algunos casos lograr la erradicación de las hormigas recientemente introducidas. 

Si bien es cierto las hormigas nativas son organismos que juegan un papel muy importante en la dinámica de los ecosistemas. Sin embargo, hormigas introducidas pueden provocar grandes daños y sobre todo a un ambiente único como es el de Galápagos. Estos daños en las islas van desde desplazamiento de hormigas endémicas y nativas, invasión de nidos de aves, simbiosis con plagas de cultivos, hasta molestias a los agricultores al momento de realizar la cosecha de sus productos. Es por esto que la ABG, en el 2017, propuso a la fundación Galapagos Conservancy el proyecto denominado “Control y Monitoreo de hormigas invasoras para disminuir el riesgo de ingreso desde Ecuador Continental y su posible afectación a la Fauna y Flora endémica de las islas Galápagos”, y dicha organización que desde la creación de la ABG ha sido un socio estratégico, cristalizó esta propuesta a favor de la conservación de Galápagos. 

Con los resultados del trabajo de monitoreo e identificación el área técnica realiza acciones de control. Mi compañero el Blgo. Ronald Azuero, galapagueño de 35 años, con 16 años de experiencia en temas de vigilancia e identificación de invertebrados, lidera al equipo que ejecuta estas acciones para evitar que se produzcan daños a los ecosistemas del archipiélago. 

El trabajo que se realizó dentro del proyecto contribuyó a evitar la dispersión de especies de hormigas invasoras en zonas rurales (lugares de alta infestación) y en los puntos de embarque y desembarque de pasajeros y carga, de tal forma que se evitó que se movilicen en los medios de transporte que llegan a las islas.

Dentro de este trabajo de control se ha adquirido experiencia sobre la forma de aplicación de productos amigables con el ambiente y de esta manera realizar un control eficaz y efectivo articulado a la normativa del cuidado del ambiente.

Durante este proyecto hemos tenido la participación activa de la ciudadanía como un nexo integral para manejar especies invasoras y exógenas que son un problema para la biodiversidad, agricultura y salud humana. 


Nacida en la isla Santa Cruz en 1993. Estudió en el Colegio Miguel Ángel Cazares en Puerto Ayora y sus estudios universitarios los realizó en la Universidad Central con sede en las Islas Galápagos, dónde obtuvo el título de Licenciada en Ciencias Biológicas. Realizó la primera identificación de la Mosca de la Fruta (Bactrocera tau) en el aeropuerto de Baltra, para impedir su esparsión y reproducción en las islas.